domingo, 4 de septiembre de 2016

Los Rodríguez - Sin documentos











A la travesura que no existe en el olvido y posa su sonrisa a la orilla de un añejo café…

A quienes no renuncian a imaginar el nuevo horizonte de aquella familia que tiene que existir en la dignidad humana…

A quienes no desmayan y tienen el coraje de luchar por esos principios que nos hacen más humanos…

A quienes tienen en sus manos la verdad sobre la felicidad del universo, los niños…

Al labriego que en la distancia del páramo, calca el llanto de un niño y lo convierte en el trigal del hombre nuevo...

Abel Niquinga Ruiz
19 abril 2011 6H37