martes, 18 de febrero de 2014

Marc Antony.-te amare.









…apetecida y callada…


…columpia el aire aquel nocturno cabello…
…entre hombros tascados por incitaciones exhaladas…

…rociada sonrisa, el alba espera la huida de tu lunar…
…con escondida promesa que yace las manos en el paladar…

…si la puerta en su cerrojo fuera indiscreta…
…el sabor de la piel inhibida sería infiel…
…a ese pecado que humecta los labios…
…a esos tropiezos que braman las caderas…
…a ese bocado que duerme en el espaldar…

...misterioso pincel relata esa quietud en los pies...
...cuando se ha extasiado hasta la última gota de placer...

...manzana playa, tus bofetadas me exclaman...
...sobre el escritorio en el que espiaba tu cordura...
...y en el pupitre que cabalgabas tus locuras...

...fuiste la falda que invitaba a dibujarte...
...sin las espinas de los bohemios que amaste...
...tuviste envidias por los rasguños que impregnaste...
...en mi hechura con tu media luna hilarante...

…tu nombre, por el celo que tiene el cielo, no pronuncio…
…quiero conservarte estimulada en el terruño de mis canas…
…con tu rostro en la cocina convulsionado de retozos…
…calcinada de travesuras sin decoros en la sala…
…callada por el cansancio que abrigaba la lluvia…
…y sin los encajes donde habitaban tus apetencias…

Abel Niquinga Ruiz
2014 febrero 11                               09h18





…apetecida y callada… …columpia el aire aquel nocturno cabello… …entre hombros tascados por incitaciones exhaladas… …rociada sonrisa, el alba espera la huida de tu lunar… …con escondida promesa que yace las manos en el paladar… …si la puerta en su cerrojo fuera indiscreta… …el sabor de la piel inhibida sería infiel… …a ese pecado que humecta los labios… …a esos tropiezos que braman las caderas… …a ese bocado que duerme en el espaldar… ...misterioso pincel relata esa quietud en los pies... ...cuando se ha extasiado hasta la última gota de placer... ...manzana playa, tus bofetadas me exclaman... ...sobre el escritorio en el que espiaba tu cordura... ...y en el pupitre que cabalgabas tus locuras... ...fuiste la falda que invitaba a dibujarte... ...sin las espinas de los bohemios que amaste... ...tuviste envidias por los rasguños que impregnaste... ...en mi hechura con tu media luna hilarante... …tu nombre, por el celo que tiene el cielo, no pronuncio… …quiero conservarte estimulada en el terruño de mis canas… …con tu rostro en la cocina convulsionado de retozos… …calcinada de travesuras sin decoros en la sala… …callada por el cansancio que abrigaba la lluvia… …y sin los encajes donde habitaban tus apetencias… Abel Niquinga Ruiz 2014 febrero 11 09h18