…esmeralda de ébano…
…grabada queda la espina del juramento…
…de no volver ni siquiera apercibir…
…esa fiebre que desbordó los atuendos…
…de no volver ni siquiera apercibir…
…esa fiebre que desbordó los atuendos…
…ella exigió mi palabra sin un lamento…
…con moribundo dolor asentí no volverla a sentir…
…con moribundo dolor asentí no volverla a sentir…
…es de caballero decir que no hubo afectos…
…jamás se ha retocado el recato, eso es discreto…
…por eso no hubo testigos en el llano terco…
…jamás se ha retocado el recato, eso es discreto…
…por eso no hubo testigos en el llano terco…
…ella guarda como confesión y sin recelos…
…ni el beso en sus hombros despertó los celos…
…ni el beso en sus hombros despertó los celos…
…por eso, no tengo el valor de temblar por una lágrima…
...porque fue sincero el pretérito canto entre tus mejillas...
...y como simple época de chiquillas...
...encogida luna la arrebató de mi locura...
...porque fue sincero el pretérito canto entre tus mejillas...
...y como simple época de chiquillas...
...encogida luna la arrebató de mi locura...
…ahora abordo la bicicleta de sus travesuras…
…no dejó ninguna huella, ella es libre sin libretos…
…aquello sucedió a la sombra de la memoria…
…no puedo escribir su nombre sin sus caricias…
…no dejó ninguna huella, ella es libre sin libretos…
…aquello sucedió a la sombra de la memoria…
…no puedo escribir su nombre sin sus caricias…
…tiembla el cielo indiscreto, sin mi voz y su broche…
…la noche menea el café, con sus labios y derroches…
…la noche menea el café, con sus labios y derroches…
Abel Niquinga Ruiz
29 septiembre 2016 19h13
29 septiembre 2016 19h13