…te prometo…
…que voy a disfrutar en tu nombre, amor…
…mojaré los pies con el calor de la lluvia…
…tocaré las rosas con la respiración del cielo…
…andaré sin miedo entre las copas y ropas…
…detendré la mirada entre los frutos de tus labios…
…recrearé tus gemidos en el abrazo del viento…
…danzaré en ríos chicoteados de caprichos…
…me esconderé bajo la sombra del sombrero…
…con el silencio trueno de pájaros…
…junto a las alas de los árboles en el cenit…
…dejaré hundir mis manos en la tierra…
…desmayaré tu aroma con esa fiebre de afectos…
…recogeré en mi pecho el vivir intensamente…
…con sabor a cansancio de placeres súbitos…
…junto a la puerta calleja sin rubor…
…un pañuelo húmedo de vinos…
…en otras manos recibirá bendiciones de un beso…
…de aquel que espía detrás de las cortinas…
…y estruja las espinas en la almohada indiscreta…
…si de pronto, un mechón cruza mi rostro…
…acariciaré las tinieblas pretéritas de la laguna…
…con ese roce que solo se siente en el clímax…
…y provoca tormentas saciadas de tantas mentiras…
…te prometo…
…que no diré ni una palabra si me nombras en el muelle…
…que no dejaré escapar mi corazón en el horizonte…
…que calcaré cada retablo de tus goces…
…y huiré junto al fuego del mar en tu nombre…
Abel Niquinga Ruiz.
22 de julio 2016 09h59
…que voy a disfrutar en tu nombre, amor…
…mojaré los pies con el calor de la lluvia…
…tocaré las rosas con la respiración del cielo…
…andaré sin miedo entre las copas y ropas…
…detendré la mirada entre los frutos de tus labios…
…recrearé tus gemidos en el abrazo del viento…
…danzaré en ríos chicoteados de caprichos…
…me esconderé bajo la sombra del sombrero…
…con el silencio trueno de pájaros…
…junto a las alas de los árboles en el cenit…
…dejaré hundir mis manos en la tierra…
…desmayaré tu aroma con esa fiebre de afectos…
…recogeré en mi pecho el vivir intensamente…
…con sabor a cansancio de placeres súbitos…
…junto a la puerta calleja sin rubor…
…un pañuelo húmedo de vinos…
…en otras manos recibirá bendiciones de un beso…
…de aquel que espía detrás de las cortinas…
…y estruja las espinas en la almohada indiscreta…
…si de pronto, un mechón cruza mi rostro…
…acariciaré las tinieblas pretéritas de la laguna…
…con ese roce que solo se siente en el clímax…
…y provoca tormentas saciadas de tantas mentiras…
…te prometo…
…que no diré ni una palabra si me nombras en el muelle…
…que no dejaré escapar mi corazón en el horizonte…
…que calcaré cada retablo de tus goces…
…y huiré junto al fuego del mar en tu nombre…
Abel Niquinga Ruiz.
22 de julio 2016 09h59